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martes, 14 de abril de 2015

La Plata en The Guardian

Para leer la nota original (en inglés): 
http://www.theguardian.com/cities/2015/apr/08/la-plata-cathedral-argentina-history-cities-50-buildings

La catedral de La Plata, núcleo de una nueva ciudad: una historia de las ciudades en 50 edificios, día 11

por Drew Reed
(trad. Natalia Bustelo)
The Guardian, miércoles 8 de abril de 2015

En el corazón de La Plata, ciudad construida a medida, la catedral gótica surgió del conflicto político para reflejar la separación de la iglesia y el estado en una metrópolis moderna.


  
La catedral gótica de La Plata, reminiscencia de la catedral de Colonia. Fotografía de Norberto Luria/Demotix/corbis.

En 1880, la Argentina estaba atravesando un periodo político particularmente turbulento. Las provincias del interior, recelosas de la posición que ocupaba la ciudad de Buenos Aires como capital federal y capital de la opulenta provincia de Buenos Aires, buscaron mudar la sede del gobierno nacional al interior del país, pero se toparon con la resistencia de intereses poderosos.
            Finalmente, los políticos argentinos lograron un compromiso: dejar a Buenos Aires como la capital federal pero separarla de la provincia como un distrito autónomo. Aunque el plan buscó ponerle fin al prolongado conflicto, su aplicación se veía complicada por el hecho de que no existía otra ciudad suficientemente grande como para convertirse en la capital provincial ¿La solución? Construir una nueva ciudad desde cero.
            La selección del lugar recayó en el gobernador provincial Dardo Rocha, quien contrató al ingeniero Pedro Benoit. Éstos untos eligieron una ubicación a unos sesenta kilómetros al sudeste de la ciudad de Buenos Aires, justo lo suficientemente alejada como para dar a la nueva metrópolis su propia identidad.
            A diferencia de su vecina Buenos Aires, cuyo diseño urbano curvo es difícil de clasificar, la ciudad de Benoit, La Plata, sería una cuadrícula perfecta de 36 por 36 manzanas. Para agilizar el tráfico, cada seis manzanas las calles serían ensanchadas en avenidas y la intersección de las avenidas se reservaría para plazas y rotondas. Cortando esa cuadrícula habría dos diagonales centrales, que surgirían de las esquinas de la grilla y convergerían en el centro absoluto de la ciudad. Allí se previó una gran plaza pública que sería el núcleo de la vida cívica. Y en su corazón, Benoit planeó como una piedra de toque el punto de referencia de la ciudad, la catedral de La Plata, que sería coronada con dos imponentes agujas góticas.
           
Plano de la cuadrícula de La Plata

El imponentes diseño gótico de la catedral fue elegido por Rocha, quien lo consideraba como la más pura expresión de la voluntad divina. Según Eduardo Karakachoff, un miembro de Defendamos La Plata, la catedral fue ubicada en el centro de la ciudad porque la religión ocupaba un rol central en la vida pública. “Simbolizó la creencia de que todos los miembros de la sociedad estaban igualmente cerca de Dios”, dice Karakachoff.
            El plan maestro de La Plata marcó un cambio significativo en la planificación urbana de la Argentina. Mientras que la construcción de las ciudades anteriores se había regido por las Leyes de Indias de la corona español, la planificación de Benoit reflejó una posición más secular hacia el gobierno. La catedral fue emplazada en la plaza central del lado opuesto al de los edificios de gobierno de la nueva capital, en reconocimiento a la separación de iglesia y estado, que buscaba promover una adecuada distribución de roles entre ellos.
            Iniciadas las obras de la nueva ciudad en 1882, rápidamente se completó la construcción de las calles y de los edificios de gobierno. El progreso de la catedral, en cambio, fue mucho más gradual. Además del complejo diseño que dificultaba la construcción, el proyecto fue demorado en 1884 por la recesión y la crisis política. Cuando finalmente se inauguró la catedral, casi 50 años más tarde, en 1932, le faltaba uno de sus rasgos clave: las características agujas. Para muchos, parecía que el plan original de Benoit nunca llegaría a ser una realidad.
            Por entonces la ciudad misma enfrentaba una crisis similar. Después del optimismo inicial de la década del '80, la construcción había decaído. Aunque con el tendido completo de electricidad y agua corriente la nueva ciudad fue considerada una maravilla tecnológica, su falta de población permanente hizo que muchos la vieran como una descomunal ciudad fantasma. En 1890, el visitante francés Thèodore Childe remarcó: “La ciudad tiene todo excepto habitantes y una razón para existir”.
            A pesar de los esfuerzos posteriores por revitalizarla, como la construcción de una nueva universidad en 1905, La Plata recién pudo cambiar esa reputación entrado el siglo XX. Durante la segunda mitad de ese siglo, con la construcción de la nueva capital de Brasil, Brasilia, La Plata dejó de ser la más notable ciudad de Sudamérica preminentemente planeada. Por su gran escala y seguimiento fiel de los principios de planificación urbana de Le Corbusier y su protegido brasileño Oscar Niemeyer, Brasilia ganó rápidamente un reconocimiento internacional como el futuro del diseño urbano. Pese a la atención internacional que había suscitado en su momento -incluyendo dos medallas de oro en la Exposición Universal de París de 1889- La Plata, con su diseño más amigable a los peatones, parecía entonces una reliquia de una época remota.


La catedral en construcción en 1910. Las agujas no fueron terminadas hasta la década del noventa. Fotografía: Alinari Archives/Getty Images

            Pero La Plata tendría un renacimiento, que comenzó de una manera dramática. En 1987 tuvo que interrumpirse un acto político preparado frente a la Catedral de La Plata porque una gran hoja de vidrio cayó desde el edificio y destrozó la silla que había ocupado el gobernador de Buenos Aires apenas unos segundos antes . Ello generó la voluntad política no sólo de reparar la deteriorada catedral, sino también de construir las agujas que el creador de la ciudad había proyectado hacía casi cien años. La construcción comenzó en 1997 y en 1999 la catedral finalmente fue inaugurada con sus agujas ante una multitud de 150.000 personas.
            Para entonces, la ciudad misma había madurado hasta convertirse en una metrópolis con una cultura distintiva. Los platenses de hoy están orgullosos de su identidad de respetuosos, cultos y amantes de la diversión, si bien un poco menos expansivos que sus vecinos porteños.
            Si en sus inicios La Plata tuvo problemas para atraer nuevos habitantes, actualmente quizá tenga más de los que puede albergar y muchas de las construcciones originales están siendo reemplazadas por altos edificios, construidos frecuentemente sin una adecuada consideración del drenaje. En este momento, la más amenazada no es la catedral sino muchos de los otros edificios históricos de la ciudad. Además, se acaba de desmontar una gran proporción del bosque de eucaliptus, que Dardo Rocha insistió en conservar durante la creación de la ciudad, para abrir paso a un estadio de futbol privado.
            Defendamos La Plata se ha erigido en la principal asociación promotora de la preservación de la herencia de la ciudad. Karakachoff dice que el desarrollo ha quedado “completamente fuera de control” desde que en el 2010 se introdujo un nuevo código urbano. En abril de 2013, tres años después de la aprobación de ese código sumamente permisivo para la construcción, La Plata fue sacudida por una inundacióndevastadora cuya cifra de muertos habría alcanzado finalmente las 89 personas. Las autoridades de la ciudad sostienen que el desastre no podía haberse evitado ya que las lluvias fueron intensas. Pero Defendamos La Plata y otras asociaciones creen que el desarrollo desenfrenado, especialmente en el casco histórico de La Plata, representa una carga innecesaria sobre el sistema de drenaje de la ciudad.
            A pesar de que la condición de monumento de la catedral hace improbable que alguna vez sea demolida, su posición y visibilidad en toda la ciudad podría estar amenazada si las construcciones de baja altura que la rodean son reemplazadas por rascacielos.
            Quizás la pelea por la preservación del pasado de La Plata habría sido más fácil si la ciudad hubiera tenido el mismo reconocimiento internacional que su rival, Brasilia. La capital modernista de Brasil consiguió fácilmente el reconocimiento de la Unesco comoun patrimonio histórico de la humanidad, mientras que los preservacionistas han luchado durante décadas para que La Plata consiguiera ese estatus. Desde marzo de 2015 tiene otra posibilidad, pero ahora tiene un adversario inesperado: la propia municipalidad de la ciudad.
            “La administración municipal con distintas medidas ha bloqueado el esfuerzo platense por convertir a La Plata en patrimonio histórico de la humanidad” dice Karakachoff. “ya que ese reconocimiento hubiera puesto un límite real a sus amigos especuladores.” En 2012 Defendamos La Plata logró que la ciudad fuera reconocida por la WorldMonuments Fund (WMF) y, aunque ello ayudó a difundir la prédica, no ofreció la misma protección concreta que la Unesco.
            Si bien su futuro es incierto, La Plata conserva su encanto. Mientras algunas ciudades planificadas como Brasilia sólo tienen sentido en el tablero del arquitecto, las calles de La Plata están llenas de peatones, mesas de café y tiendas de ropa, zapatos y libros. Quizás esta ciudad sea un mejor lugar para vivir porque falló en su intento de ser la ciudad del futuro, mientras que la estéril Brasilia lo logró.

O quizás sea porque la visión del futuro de Benoit -un plan de ciudad moderna que, sin embargo, incluía una catedral gótica en su centro- dejaba un amplio espacio para el pasado.

Agradecemos a Natalia Bustelo por la traducción de este artículo