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jueves, 27 de marzo de 2014

2 DE ABRIL 2014/ A UN AÑO DE "LA NOCHE MÁS OSCURA"/ TODOS A PLAZA MORENO/ NI OLVIDO NI PERDÓN

video
 1 año.
No hubo subsidios. 
No hubo responsables. 

No hubo Plan Urbano Ambiental
No hubo siquiera modificación del COU.
No hubo obras.
No hubo respuesta. 
Porque el 2 de abril puede volver a repetirse.
Porque nunca debió haber pasado. 
A un año del desastre evitable invitamos a todos los platenses a asistir.

Informe Técnico: ¿PUEDEN REPETIRSE CATÁSTROFES COMO EL TEMPORAL DEL 2 Y 3 DE ABRIL EN LA REGIÓN LA PLATA?

Publicamos este informe enviado a DLP por el Arquitecto Jorge Ernesto Gil
Especialista en Impacto Ambiental Territorial

Los fenómenos naturales no son tan naturales como parecen
¿Pueden repetirse catástrofes como el temporal del 2 y 3 de abril en la región La Plata?



Los temporales que se sucedieron hace unos meses revitalizan los temores acerca de que pueda volver a repetirse un fenómeno como el sucedido el año pasado. Hay coincidencia en que varias tormentas una tras otra, estacionadas en una misma zona poblada fue un fenómeno excepcional que difícilmente vuelva a producirse en el área urbana de La Plata. Pero sí pueden repetirse eventos penosos. En los últimos 5 años se han producido las mayores precipitaciones desde que se tiene registro. Estamos viviendo dolorosamente el cambio climático, la emisión de gases aumenta la energía de la atmósfera, produciendo fenómenos climáticos más acusados, recurrentes o impensados.
Es por esto, además de la circunstancia de actuar en un área modificada profundamente, con hechos físicos de muy difícil reversión, que son necesarias acciones estructurales y no estructurales, de prevención, alerta y mitigación. Todas ellas fallaron durante la tormenta, y en general no se observa que se estén implementando, aunque a más de 9 meses de producido el temporal del 2 y 3 de abril de 2013, se podría suponer que se han parido acciones conducentes a prevenir y minimizar los riesgos.
Sin embargo, la mayoría de las medidas y obras sólo están en los anuncios, y  poco se ha avanzado en esas cuestiones, tal como se asevera por ejemplo en el editorial del Diario EL Día del 23/1/14 (Inexplicable demora en obras imprescindibles...). El ensanche del arroyo del Gato aguas debajo de las vías sigue en proyecto; lo mismo que otras obras estructurales en estudio en la DiPSOH (Dirección Provincial de Saneamiento y Obra Hidráulica), o la relocalización de habitantes que viven en los márgenes de los cursos de agua.
Como dice el editorial citado, los problemas son consecuencia de acumulación de circunstancias previsibles, como el crecimiento caótico de la ciudad y la pavimentación de calles durante años sin los correspondientes desagües.

Ya lo aseguraba el documento “Estudios Hidrológicos Hidráulicos Ambientales en la cuenca del Arroyo del Gato (Romanazzi, Pablo, y Urbiztondo, Arturo; 2007)”, el cual formaba parte de un trabajo más ambicioso, que se discontinuó. En él se proponía “como primera medida encarar la ampliación de la capacidad de conducción del curso del arroyo del Gato, fundamentalmente desde la Avda. 19 hasta su desembocadura. El revestimiento del tramo inferior del arroyo mejorará las condiciones de escurrimiento. En segunda instancia, concretar la ampliación de conductos troncales existentes y la construcción de nuevos conductos principales. Una vez completadas estas medidas, podrán ampliarse los conductos secundarios y terciarios que se manifiesten insuficientes. Resulta de fundamental importancia que el orden enunciado anteriormente sea rigurosamente respetado, ya que en caso contrario, se estarían trasladando problemas de un lugar a otro, sin obtenerse el resultado positivo que se busca”. Exactamente al revés de lo que se ha venido haciendo, pues sólo ha crecido la red secundaria  de desagües pluviales. Esto determina una situación de colapso.
Es cierto que la ampliación del reservorio de 31 y 58 quizás evitó un mayor anegamiento en la zona en las últimas tormentas (claro que para una lluvia de unos 59 mm), pero se sigue rellenando la gran cava en la zona de 514 y 28.
Como se comprobó en varias oportunidades, el sistema de drenajes presenta deficiencias en la evacuación de lluvias, ya que los conductos troncales de desagües evolucionaron en mucha menor medida que los crecimientos urbanos; además las lluvias son cada vez de mayor intensidad, y no existía – y aún está en estudio - un plan de desagües integral (en muchos casos es desconocido el recorrido de conductos y su estado) ni uno de alerta temprana, tal como se concluye en el  documento citado elaborado por el ingeniero Romanazzi y en el “Estudio sobre la inundación ocurrida los días 2 y 3 de abril de 2013 en La Plata, Berisso y Ensenada”, encargada por la Nación al Departamento de Hidráulica, Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata, en Mayo de 2013, que, sin embargo, minimiza las causas y asigna la casi total responsabilidad a un “fenómeno meteorológico sin precedentes e impredecible para las autoridades gubernamentales".

Está claro que el mayor responsable de la inundación del 2 de abril fue la cantidad de agua caída en pocas horas, pero eso no necesariamente debió traducirse en catástrofe de haber tomado las medidas adecuadas. Y no se puede decir que no hubo advertencias: El Análisis Ambiental del Partido de L.P.- Aportes al Ordenamiento Territorial -, realizado por el Instituto de Geomorfología y Suelos, era premonitorio: “Los principales problemas causados por inundaciones son derivados por la ocupación por el hombre de los espacios con alto riesgo hídrico. Barrios desaprensivamente situados, infraestructura de diseño deficiente, depresiones naturalmente reguladoras de crecidas canalizadas o niveladas, marcan la decisiva participación de la ignorancia del riesgo en la planificación y el consecuente agravamiento de las secuelas de la inundaciones... La ocupación de las planicies aluviales reduce la sección de pasaje de agua e incrementa las superficies inundadas y la velocidad del curso, además de afectar a personas y bienes...La inexistencia de una gestión integral del riesgo de inundaciones debe considerarse como una causa trascendente en las consecuencias del evento, principalmente en lo referente a la pérdida de vidas humanas. Se considera que la ausencia de gestión del riesgo fue determinante en la falta de implementación de acciones preventivas, correctivas y de acción durante la emergencia”.
Si con anterioridad no existían planes y acciones de riesgo hídrico, ni de alerta y contingencia, tampoco se habrían implementado en la actualidad (sólo el alerta en el celular). La población ha aprendido dolorosamente las zonas de mayor riesgo y hacia dónde evacuar, pero sigue sin haber información certera sobre ello. No se accede a revisar el Código de Ordenamiento Urbano y Territorial; en que no hay  diferenciación de zonas riesgosas dentro del casco fundacional para así establecer reglas acordes. Antes bien, se prosigue alegre e indiscriminadamente con la construcción de edificios e impermeabilización de superficies, más allá de algunas acciones aisladas.


Y sin embargo no era muy difícil identificar las áreas de mayor riesgo: Sobre un mapa donde se han representado los arroyos y sus antiguos cauces que atravesaron la ciudad de La Plata, junto con sus planicies de inundación (que no necesariamente coinciden con los conductos de desagüe), he graficado las áreas inundadas (según informe de la Facultad de Ingeniería y otros testimonios) junto con puntos que representan las víctimas fatales reportadas al 5 de abril (hoy sabemos son más). Impresionante! Coinciden casi exactamente con las huellas que ha dejado la naturaleza a lo largo de miles de años. No era muy difícil suponer que ésas serían las áreas críticas. El hombre puede entubar, cambiar el curso de los ríos, pero queda una marca indeleble, una llamada de agua que actúa como memoria de la Tierra. 

Mapa realizado para el “Estudio sobre la inundación ocurrida los días 2 y 3 de abril de 2013 en La Plata, Berisso y Ensenada”, encargada por la Nación al Departamento de Hidráulica, Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata, en Mayo de 2013
































Debemos tener en cuenta que el arroyo no es solamente el curso que vemos normalmente, tiene un valle de expansión, y si se lo fuerza, comprime, entuba, como a una persona a la que se ata, en algún momento se querrá liberar y romper las ligaduras.
Las catástrofes no se producen sólo debido a un aumento de las lluvias, sino a la combinación de factores complejos dentro de los cuales la falta de planificación urbana y la gestión inadecuada del riesgo son preponderantes.
Es indispensable la efectiva operación de un ente inter jurisdiccional, como Acumar, la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo, que se concretó –con dificultades - en ese sitio.  Y también un Plan Urbano Territorial Ambiental Sustentable.  Recientemente se formalizó el Comité de Cuenca Vertiente Río de la Plata Intermedia,   y un “Plan de Gestión Integrada de la Cuenca del Arroyo del Gato”. Sin embargo, todavía está a nivel de talleres y propuestas, y de anuncio de licitación de obras.
En realidad, con otro nivel de responsabilidad, se nos pasó a muchos, enfatizamos el posible colapso en las infraestructuras por el aumento de la densidad sin las correspondientes obras, pero  no la necesidad de tener en cuenta la topografía y los fenómenos climáticos. Se debería ir pensando en una adecuación de las distintas normas: zonas con el nivel de entrada más elevado, cocheras con pavimento de baldosas que permitan la absorción, incentivar las terrazas verdes absorbentes, los grupos electrógenos no deberían estar en subsuelos. También, como en otros municipios, control de que parte del espacio libre tenga superficie absorbente; más y mayores desagües, etc. 
La decisión de entubar o pavimentar puede ser correcta o conveniente, pero en esos casos y en la zona cercana a cursos de agua, se impone limpieza periódica de los desagües, más alcantarillas, mayores superficies para infiltración, reservorios, como se está haciendo parcialmente ahora, en parte tarde.
Estudiar experiencias de otros lugares, se sabe que el Kathrina devastó New Orleáns pero no Cuba, lo mismo que el huracán que destruyó Haití. La Boca y Barracas no se inundan más. En EE. UU. se obligó a un hipermercado a que construyera grandes tanques bajo tierra para colectar las aguas. El año pasado leía con envidia cómo estaba organizada la población de Caviahue ante la erupción del volcán Copahue, cada uno sabía lo que tenía que hacer, donde y como evacuarse.
Sin volverse paranoico, incorporar la cultura de la prevención; en las escuelas se debería implementar qué hacer frente a una catástrofe, cómo auxiliar, Resucitación Cardio Pulmonar, efectuar campañas de difusión informando a la población sobre la nueva realidad climática y brindar herramientas sobre cómo proceder ante sucesos de magnitud; y elaborar un nuevo mapa de riesgo.
No existen soluciones fáciles, en realidad no creo haya soluciones, sólo acciones de prevención y mitigación, minimizar los riesgos. Es correcto en teoría decir que no se debe construir en las riberas y valles de expansión, pero en gran parte llegamos tarde, las ciudades crecieron privilegiando el mercado inmobiliario; ya existen barrios, y no sólo precarios; sobre las márgenes del arroyo del Gato, y sobre las trazas “muertas” de los arroyos se levantan también viviendas de calidad. Es imposible relocalizar a todas, además por la presión por el acceso a la tierra, es muy difícil  lograr que no se vuelvan a ocupar.
La naturaleza nos viene avisando. Es bueno recordar la carta que envió un jefe indio al presidente de Estados Unidos, donde decía que “Todo lo que afecta a la tierra afecta a los hijos de la tierra. Cuando los hombres escupen el suelo se escupen a sí mismos. La tierra no pertenece al hombre, sino que el hombre pertenece a la tierra. No ha tejido la red de la vida: es sólo una hebra de ella. Todo lo que haga a la red se lo hará a sí mismo. Lo que ocurre a la tierra ocurrirá a los hijos de la tierra”. Una premonición que muchas veces no se tiene en cuenta.

CAUSAS DE LAS INUNDACIONES, EN ESPECIAL LA DEL 2 Y 3 DE ABRIL DE 2013.

Las causas del temporal y la subsiguiente catástrofe son todavía motivo de controversias, pero se pueden anotar como las principales:

CAUSAS NATURALES, o por lo menos no manejables localmente:

(En realidad no existen, en el nivel actual de intervención del hombre en el ambiente, causas totalmente “naturales”):

1- La precipitación pluvial, y su distribución en el tiempo y espacio: Factor determinante, máximo responsable, un evento extraordinario que quizás no vuelva a repetirse: Varias tormentas una tras otra en una misma zona poblada, a raíz de un centro de baja presión que se estacionó. Ello produjo la elevación de niveles líquidos y la generación de escurrimientos de alta velocidad.
Por su característica subtropical la tormenta presentó diferentes caudales durante su desarrollo y en zonas próximas. Existen controversias sobre la lluvia caída y su incidencia: Los 392 mm medidos en el pluviómetro de la Universidad Nacional de La Plata en el Observatorio del Bosque, tomados como parámetro por el estudio de la Facultad de Ingeniería para concluir que la urbanización y la estrechez de los conductos tuvo una incidencia mínima en la inundación, en realidad no pertenecen a la cuenca del Arroyo del Gato, sino a la del Bosque, que no influyó tanto en la inundación. Pero la lluvia caída sobre la ciudad, es similar a la recordada de 2008, que fue de 240 mm.

2- El cambio climático: Desde hace unos 70 años se observa una modificación en el clima. Se evidencia un aumento de la temperatura global del planeta, con incremento de la humedad y mayores precipitaciones y tormentas más fuertes y frecuentes en algunas zonas, en particular la región. Todavía, afortunadamente, no se evidencia un aumento significativo del nivel del mar y Río de La Plata, como sí se está dando en otros lugares del mundo.
En realidad hay un acuerdo casi total entre los especialistas en que este calentamiento global de la atmósfera tiene su principal origen en la mayor emisión de gases de efecto invernadero, que provocan un fenómeno parecido al de una cámara cerrada y vidriada expuesta al sol: los rayos infrarrojos quedan atrapados y rebotando, lo que produce mayor energía y una elevación de las temperaturas.

3- Características de los arroyos de la región: Son cursos de agua que se desarrollan sobre una llanura continental de suave pendiente (casi todo el Partido de La Plata) y una planicie deprimida de pendiente escasa o nula en el sector próximo a su descarga en el estuario (Berisso, Ensenada, Berazategui, etc.). La cuenca del arroyo del Gato, es la de mayor importancia en la región por varios motivos. Su cauce principal es el cuerpo receptor de los desagües pluviales del casco urbano de la ciudad de La Plata, siendo los arroyos “Pérez” y “del Regimiento” sus afluentes más importantes. Posee una longitud aproximada de 25 Km. A lo largo de su recorrido se pueden observar las descargas pluviales, cloacales e industriales que vuelcan sobre el curso principal, situación que se agrava por los asentamientos poblacionales precarios que se encuentran en algunos sectores de su planicie de inundación. En el área de influencia descripta, ante la ocurrencia de eventos cada vez menos extraordinarios de precipitación, los vecinos y todas las actividades que allí se desarrollan padecen las consecuencias de inundaciones de calles y edificaciones en zonas bajas aledañas a los cursos o sus entubamientos. Se estima que en esta cuenca habitan más de 400.000 personas, con un porcentaje de urbanización mayor al 50 %.

Ante estos fenómenos, poco es lo que podemos hacer, sólo planificar medidas de prevención y contingencia.  Veremos las causas antrópicas o humanas:
4. Inexistencia de una gestión integral del riesgo de inundaciones: Causa trascendente, principalmente en lo referente a la pérdida de vidas humanas y bienes materiales. Fue determinante en la falta de implementación de acciones preventivas, correctivas y de acción durante la emergencia.
A ello se sumó la falta de advertencia por el Servicio Meteorológico Nacional: Por cuestiones técnicas de “incomunicación” con el Radar de Ezeiza, ese organismo no pudo dar la alerta, y La Plata estuvo sin cobertura meteorológica durante 27 horas.
El Municipio resalta este hecho como relevante, y lo es, pero eso no justifica que no haya habido nada preparado y que no se dispusieran de sistemas alternativos,  y sobre todo que no se actuó en las horas e incluso días posteriores.
El informe del Departamento de Hidráulica de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata, aunque como se dijo, se cuida de poner el acento en las responsabilidades institucionales, resalta, como las asambleas de inundados y diversas instituciones, que hubo una respuesta tardía y desorganizada del Estado y déficit en la acción institucional de los funcionarios responsables. Dice que las acciones de evacuación se desarrollaron caóticamente y con poca ayuda institucional, más bien con la colaboración de jóvenes voluntarios, encuadrados o no en organizaciones, y de los mismos damnificados.
También adjudica responsabilidades compartidas entre el gobierno nacional, el provincial y el municipal. En el orden nacional, refiriéndose al Ministerio del Interior, porque es responsabilidad de la Dirección de Protección Civil implementar las acciones tendientes a preservar las vidas humanas producto de los desastres naturales (decreto 1697/2004). En el orden provincial el Poder Ejecutivo es el responsable de declarar de emergencia las obras necesarias para casos de fuerza mayor como inundaciones (ley 11.340, decreto 486/08 y decreto 152/13). El gobierno provincial es responsable de la realización de obras hídricas de magnitud
En el orden municipal la ley 8.553 le confiere al intendente y la Municipalidad de La Plata la responsabilidad por los conductos de desagües pluviales. Luego del evento, se sancionó el Decreto 403/ 13, que declara en situación de catástrofe y emergencia el Municipio de La Plata, e instruye a la Jefatura de Gabinete municipal para la creación, organización y coordinación de un Comité Operativo de Emergencias Municipal (COEM), con el fin de prevenir, mitigar y asistir frente a situaciones de desastre.  Más allá de llamadas a los teléfonos ante cada alerta meteorológico, la inmediata recolección de residuos, el dragado de arroyos o la ampliación de algún reservorio, poco se ha hecho.

5- Insuficiente capacidad de evacuación de los cauces: Como dice el documento citado “Estudios Hidrológicos Hidráulicos Ambientales en la cuenca del Arroyo del Gato (Romanazzi, Pablo, y Urbiztondo, Arturo; 2007): ”El sistema actual de evacuación de excedentes pluviales en la cuenca del arroyo del Gato y otros se presenta insuficiente aún para tormentas frecuentes de baja magnitud. Los sistemas de desagüe fueron diseñados con hipótesis de menor urbanización, mayor superficie absorbente y tormentas menos intensas y de menor frecuencia.
Durante las tormentas, la mayor parte de las conducciones funcionan a presión lo que provoca que la energía de la corriente intente salir por los sumideros y  supere al terreno natural, con la consecuente presencia de agua circulando por las calles y la ciudad actuando como reservorio. A ello se suma la falta de mantenimiento de los arroyos y conductos”. Por otra parte no es conveniente realizar entubamientos rectangulares, como son frecuentes.
Según el ingeniero Ungaro, es importante, dejar el curso al aire libre. Nunca “entubar”, es decir, ponerle techo a las conducciones, que además tapan las cloacas ilegales que son los desagües pluviales. Cuando un entubamiento pasa de funcionar de pelo libre a lleno, las aguas friccionan contra el “techo” y su capacidad de descarga se reduce en más de un 20 %. Además dice que es   más importante el revestimiento que el ensanche (afortunadamente, porque es muy difícil en el área urbanizada del Arroyo del Gato por la ocupación de la ribera), ya que al disminuir la fricción hace que los niveles bajen mucho. Sostiene que un canal, con una sección y pendientes determinada, al revestirse multiplica por 3 su capacidad de descarga. Según modelos matemáticos desarrollados por ejemplo por este ingeniero, el nivel bajaría más de 1 metro en el Distribuidor. La combinación de revestir y ensanchar aguas en el Arroyo del Gato pasando las vías permitiría reducir aún más los desbordes. Este ensanche a 60 metros está previsto por Hidráulica (sin embargo, otras opiniones aducen que revestir anula la capacidad de absorción).
Entonces lo más conveniente desde el punto de vista de la rápida evacuación sería dejar los cursos a cielo abierto, revestidos de hormigón, como La Cañada (Río Primero) de Córdoba y otros canales de la región. Pero ya se han entubado la mayoría, y los vecinos generalmente solicitan el entubamiento, por el mayor riesgo de desbordes, proliferación de ratas, mejora de la conectividad.

6- Ubicación de la ciudad: Tanto la ubicación de La Plata como Buenos Aires responden en gran parte a la aspiración de convertirlas en “ciudades puerto”. Más allá de sus ventajas estratégicas, si nuestra ciudad se hubiera emplazado más hacia las nacientes de los arroyos, quizás no hubiera sufrido tato las consecuencias de las crecidas. Sumado a esto, su trazado, ejemplo de higienismo, no da respuesta a la topografía. Por eso el arquitecto Cristian Ramirez dice que La Plata es una ciudad planificada … para inundarse ! (claro que hasta la década del '30 parte de los arroyos que la atraviesan estaban a cielo abierto).
7- Desordenado crecimiento: Se habrían construido más de 800 mil metros cuadrados entre 2003 y 2008, mientras que un millón de metros se edificaron en los últimos dos años anteriores a la inundación. La Ordenanza 10.703, Código de Ordenamiento Territorial y Uso del suelo de La Plata del año 2.010 habilitó la construcción de más torres en la zona céntrica, pero ya la Ordenanza 9.231 de la época de Alak había permitido las torres en los barrios, al mismo tiempo que se pavimentaron muchas calles de la periferia (lo que es un avance y un reclamo de los barrios). Más allá que un gran número de los edificios que se construyeron son inversiones especulativas, o para resguardar e incrementar los ahorros, se puede discutir si es correcto densificar o extenderse, ambas alternativas tienen por y contra. Pero lo cierto es que no fue acompañado de las suficientes obras de desagüe y otras infraestructuras.
El desarrollo urbano como está planteado, con el aumento caótico de la superficie construida y la consecuente disminución de las superficies absorbentes, la pavimentación progresiva de calles y embaldosado de veredas, la pérdida de suelo absorbente por la proliferación de invernaderos, han determinado un aumento del coeficiente de impermeabilidad y, sumado a las precipitaciones, aumento de la escorrentía superficial (Corriente de agua de lluvia que circula por la superficie y se concentra en los cauces).  En vez de filtrarse al suelo, el agua es forzada hacia los cauces naturales.
Agravando todo esto, existen grandes zonas altamente urbanizadas emplazadas sobre los propios cauces y zonas aledañas. Esta ocupación de los valles de inundación sería el origen de los mayores daños registrados durante el evento.
Las intensas precipitaciones ocurridas en 2002 y, en la zona de Villa Elisa, en 2008, pusieron en situación de grave colapso el sistema de desagües. Sin llegar a esa situación extrema se comprobó, en varias oportunidades, que el sistema actual presenta deficiencias en la evacuación aún con lluvias de menor intensidad, por lo que se hizo necesario encarar un estudio exhaustivo que detectara las principales causas de tales deficiencias (Informe de la Facultad de Ingeniería) La repetición de eventos puede y debe servir a la consideración de un plan de manejo de la emergencia. Desgraciadamente los estudios quedaron inconclusos, y más todavía las obras y acciones, y no hubo un plan de contingencia, el que recién se estaría implementando.

Entonces, como dice un artículo sobre riesgos ambientales [1], la exposición a los peligros de inundaciones aumenta significativamente por la ocupación de las planicies de inundación de ríos y arroyos, y en las zonas más densamente urbanizadas, por la alteración total de los cauces que desaparecen o se convierten en canales entubados sin posibilidades de autorregulación durante una crecida. Éstas son las principales causas de las catástrofes urbanas producidas por inundaciones, independientemente de la relación directa entre inundaciones y precipitaciones: las catástrofes no se producen debido a un aumento de las lluvias, sino a la combinación de factores complejos dentro de los cuales la falta de planificación urbana y la gestión inadecuada del riesgo son preponderantes.
Jorge Ernesto GIL
Arquitecto – Especialista en Impacto Ambiental Territorial
jorgegil_arq@yahoo.com.ar




[1]"Riesgos ambientales de inundaciones y anegamientos en las cuencas de los ríos Matanza-Riachuelo y Reconquista. Herramientas alternativas de gestión y mitigación de riesgos". Investigador: Lic. Gabriel Meconi - UBA