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jueves, 27 de marzo de 2014

2 DE ABRIL 2014/ A UN AÑO DE "LA NOCHE MÁS OSCURA"/ TODOS A PLAZA MORENO/ NI OLVIDO NI PERDÓN

video
 1 año.
No hubo subsidios. 
No hubo responsables. 

No hubo Plan Urbano Ambiental
No hubo siquiera modificación del COU.
No hubo obras.
No hubo respuesta. 
Porque el 2 de abril puede volver a repetirse.
Porque nunca debió haber pasado. 
A un año del desastre evitable invitamos a todos los platenses a asistir.

Informe Técnico: ¿PUEDEN REPETIRSE CATÁSTROFES COMO EL TEMPORAL DEL 2 Y 3 DE ABRIL EN LA REGIÓN LA PLATA?

Publicamos este informe enviado a DLP por el Arquitecto Jorge Ernesto Gil
Especialista en Impacto Ambiental Territorial

Los fenómenos naturales no son tan naturales como parecen
¿Pueden repetirse catástrofes como el temporal del 2 y 3 de abril en la región La Plata?



Los temporales que se sucedieron hace unos meses revitalizan los temores acerca de que pueda volver a repetirse un fenómeno como el sucedido el año pasado. Hay coincidencia en que varias tormentas una tras otra, estacionadas en una misma zona poblada fue un fenómeno excepcional que difícilmente vuelva a producirse en el área urbana de La Plata. Pero sí pueden repetirse eventos penosos. En los últimos 5 años se han producido las mayores precipitaciones desde que se tiene registro. Estamos viviendo dolorosamente el cambio climático, la emisión de gases aumenta la energía de la atmósfera, produciendo fenómenos climáticos más acusados, recurrentes o impensados.
Es por esto, además de la circunstancia de actuar en un área modificada profundamente, con hechos físicos de muy difícil reversión, que son necesarias acciones estructurales y no estructurales, de prevención, alerta y mitigación. Todas ellas fallaron durante la tormenta, y en general no se observa que se estén implementando, aunque a más de 9 meses de producido el temporal del 2 y 3 de abril de 2013, se podría suponer que se han parido acciones conducentes a prevenir y minimizar los riesgos.
Sin embargo, la mayoría de las medidas y obras sólo están en los anuncios, y  poco se ha avanzado en esas cuestiones, tal como se asevera por ejemplo en el editorial del Diario EL Día del 23/1/14 (Inexplicable demora en obras imprescindibles...). El ensanche del arroyo del Gato aguas debajo de las vías sigue en proyecto; lo mismo que otras obras estructurales en estudio en la DiPSOH (Dirección Provincial de Saneamiento y Obra Hidráulica), o la relocalización de habitantes que viven en los márgenes de los cursos de agua.
Como dice el editorial citado, los problemas son consecuencia de acumulación de circunstancias previsibles, como el crecimiento caótico de la ciudad y la pavimentación de calles durante años sin los correspondientes desagües.

Ya lo aseguraba el documento “Estudios Hidrológicos Hidráulicos Ambientales en la cuenca del Arroyo del Gato (Romanazzi, Pablo, y Urbiztondo, Arturo; 2007)”, el cual formaba parte de un trabajo más ambicioso, que se discontinuó. En él se proponía “como primera medida encarar la ampliación de la capacidad de conducción del curso del arroyo del Gato, fundamentalmente desde la Avda. 19 hasta su desembocadura. El revestimiento del tramo inferior del arroyo mejorará las condiciones de escurrimiento. En segunda instancia, concretar la ampliación de conductos troncales existentes y la construcción de nuevos conductos principales. Una vez completadas estas medidas, podrán ampliarse los conductos secundarios y terciarios que se manifiesten insuficientes. Resulta de fundamental importancia que el orden enunciado anteriormente sea rigurosamente respetado, ya que en caso contrario, se estarían trasladando problemas de un lugar a otro, sin obtenerse el resultado positivo que se busca”. Exactamente al revés de lo que se ha venido haciendo, pues sólo ha crecido la red secundaria  de desagües pluviales. Esto determina una situación de colapso.
Es cierto que la ampliación del reservorio de 31 y 58 quizás evitó un mayor anegamiento en la zona en las últimas tormentas (claro que para una lluvia de unos 59 mm), pero se sigue rellenando la gran cava en la zona de 514 y 28.
Como se comprobó en varias oportunidades, el sistema de drenajes presenta deficiencias en la evacuación de lluvias, ya que los conductos troncales de desagües evolucionaron en mucha menor medida que los crecimientos urbanos; además las lluvias son cada vez de mayor intensidad, y no existía – y aún está en estudio - un plan de desagües integral (en muchos casos es desconocido el recorrido de conductos y su estado) ni uno de alerta temprana, tal como se concluye en el  documento citado elaborado por el ingeniero Romanazzi y en el “Estudio sobre la inundación ocurrida los días 2 y 3 de abril de 2013 en La Plata, Berisso y Ensenada”, encargada por la Nación al Departamento de Hidráulica, Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata, en Mayo de 2013, que, sin embargo, minimiza las causas y asigna la casi total responsabilidad a un “fenómeno meteorológico sin precedentes e impredecible para las autoridades gubernamentales".

Está claro que el mayor responsable de la inundación del 2 de abril fue la cantidad de agua caída en pocas horas, pero eso no necesariamente debió traducirse en catástrofe de haber tomado las medidas adecuadas. Y no se puede decir que no hubo advertencias: El Análisis Ambiental del Partido de L.P.- Aportes al Ordenamiento Territorial -, realizado por el Instituto de Geomorfología y Suelos, era premonitorio: “Los principales problemas causados por inundaciones son derivados por la ocupación por el hombre de los espacios con alto riesgo hídrico. Barrios desaprensivamente situados, infraestructura de diseño deficiente, depresiones naturalmente reguladoras de crecidas canalizadas o niveladas, marcan la decisiva participación de la ignorancia del riesgo en la planificación y el consecuente agravamiento de las secuelas de la inundaciones... La ocupación de las planicies aluviales reduce la sección de pasaje de agua e incrementa las superficies inundadas y la velocidad del curso, además de afectar a personas y bienes...La inexistencia de una gestión integral del riesgo de inundaciones debe considerarse como una causa trascendente en las consecuencias del evento, principalmente en lo referente a la pérdida de vidas humanas. Se considera que la ausencia de gestión del riesgo fue determinante en la falta de implementación de acciones preventivas, correctivas y de acción durante la emergencia”.
Si con anterioridad no existían planes y acciones de riesgo hídrico, ni de alerta y contingencia, tampoco se habrían implementado en la actualidad (sólo el alerta en el celular). La población ha aprendido dolorosamente las zonas de mayor riesgo y hacia dónde evacuar, pero sigue sin haber información certera sobre ello. No se accede a revisar el Código de Ordenamiento Urbano y Territorial; en que no hay  diferenciación de zonas riesgosas dentro del casco fundacional para así establecer reglas acordes. Antes bien, se prosigue alegre e indiscriminadamente con la construcción de edificios e impermeabilización de superficies, más allá de algunas acciones aisladas.


Y sin embargo no era muy difícil identificar las áreas de mayor riesgo: Sobre un mapa donde se han representado los arroyos y sus antiguos cauces que atravesaron la ciudad de La Plata, junto con sus planicies de inundación (que no necesariamente coinciden con los conductos de desagüe), he graficado las áreas inundadas (según informe de la Facultad de Ingeniería y otros testimonios) junto con puntos que representan las víctimas fatales reportadas al 5 de abril (hoy sabemos son más). Impresionante! Coinciden casi exactamente con las huellas que ha dejado la naturaleza a lo largo de miles de años. No era muy difícil suponer que ésas serían las áreas críticas. El hombre puede entubar, cambiar el curso de los ríos, pero queda una marca indeleble, una llamada de agua que actúa como memoria de la Tierra. 

Mapa realizado para el “Estudio sobre la inundación ocurrida los días 2 y 3 de abril de 2013 en La Plata, Berisso y Ensenada”, encargada por la Nación al Departamento de Hidráulica, Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata, en Mayo de 2013
































Debemos tener en cuenta que el arroyo no es solamente el curso que vemos normalmente, tiene un valle de expansión, y si se lo fuerza, comprime, entuba, como a una persona a la que se ata, en algún momento se querrá liberar y romper las ligaduras.
Las catástrofes no se producen sólo debido a un aumento de las lluvias, sino a la combinación de factores complejos dentro de los cuales la falta de planificación urbana y la gestión inadecuada del riesgo son preponderantes.
Es indispensable la efectiva operación de un ente inter jurisdiccional, como Acumar, la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo, que se concretó –con dificultades - en ese sitio.  Y también un Plan Urbano Territorial Ambiental Sustentable.  Recientemente se formalizó el Comité de Cuenca Vertiente Río de la Plata Intermedia,   y un “Plan de Gestión Integrada de la Cuenca del Arroyo del Gato”. Sin embargo, todavía está a nivel de talleres y propuestas, y de anuncio de licitación de obras.
En realidad, con otro nivel de responsabilidad, se nos pasó a muchos, enfatizamos el posible colapso en las infraestructuras por el aumento de la densidad sin las correspondientes obras, pero  no la necesidad de tener en cuenta la topografía y los fenómenos climáticos. Se debería ir pensando en una adecuación de las distintas normas: zonas con el nivel de entrada más elevado, cocheras con pavimento de baldosas que permitan la absorción, incentivar las terrazas verdes absorbentes, los grupos electrógenos no deberían estar en subsuelos. También, como en otros municipios, control de que parte del espacio libre tenga superficie absorbente; más y mayores desagües, etc. 
La decisión de entubar o pavimentar puede ser correcta o conveniente, pero en esos casos y en la zona cercana a cursos de agua, se impone limpieza periódica de los desagües, más alcantarillas, mayores superficies para infiltración, reservorios, como se está haciendo parcialmente ahora, en parte tarde.
Estudiar experiencias de otros lugares, se sabe que el Kathrina devastó New Orleáns pero no Cuba, lo mismo que el huracán que destruyó Haití. La Boca y Barracas no se inundan más. En EE. UU. se obligó a un hipermercado a que construyera grandes tanques bajo tierra para colectar las aguas. El año pasado leía con envidia cómo estaba organizada la población de Caviahue ante la erupción del volcán Copahue, cada uno sabía lo que tenía que hacer, donde y como evacuarse.
Sin volverse paranoico, incorporar la cultura de la prevención; en las escuelas se debería implementar qué hacer frente a una catástrofe, cómo auxiliar, Resucitación Cardio Pulmonar, efectuar campañas de difusión informando a la población sobre la nueva realidad climática y brindar herramientas sobre cómo proceder ante sucesos de magnitud; y elaborar un nuevo mapa de riesgo.
No existen soluciones fáciles, en realidad no creo haya soluciones, sólo acciones de prevención y mitigación, minimizar los riesgos. Es correcto en teoría decir que no se debe construir en las riberas y valles de expansión, pero en gran parte llegamos tarde, las ciudades crecieron privilegiando el mercado inmobiliario; ya existen barrios, y no sólo precarios; sobre las márgenes del arroyo del Gato, y sobre las trazas “muertas” de los arroyos se levantan también viviendas de calidad. Es imposible relocalizar a todas, además por la presión por el acceso a la tierra, es muy difícil  lograr que no se vuelvan a ocupar.
La naturaleza nos viene avisando. Es bueno recordar la carta que envió un jefe indio al presidente de Estados Unidos, donde decía que “Todo lo que afecta a la tierra afecta a los hijos de la tierra. Cuando los hombres escupen el suelo se escupen a sí mismos. La tierra no pertenece al hombre, sino que el hombre pertenece a la tierra. No ha tejido la red de la vida: es sólo una hebra de ella. Todo lo que haga a la red se lo hará a sí mismo. Lo que ocurre a la tierra ocurrirá a los hijos de la tierra”. Una premonición que muchas veces no se tiene en cuenta.

CAUSAS DE LAS INUNDACIONES, EN ESPECIAL LA DEL 2 Y 3 DE ABRIL DE 2013.

Las causas del temporal y la subsiguiente catástrofe son todavía motivo de controversias, pero se pueden anotar como las principales:

CAUSAS NATURALES, o por lo menos no manejables localmente:

(En realidad no existen, en el nivel actual de intervención del hombre en el ambiente, causas totalmente “naturales”):

1- La precipitación pluvial, y su distribución en el tiempo y espacio: Factor determinante, máximo responsable, un evento extraordinario que quizás no vuelva a repetirse: Varias tormentas una tras otra en una misma zona poblada, a raíz de un centro de baja presión que se estacionó. Ello produjo la elevación de niveles líquidos y la generación de escurrimientos de alta velocidad.
Por su característica subtropical la tormenta presentó diferentes caudales durante su desarrollo y en zonas próximas. Existen controversias sobre la lluvia caída y su incidencia: Los 392 mm medidos en el pluviómetro de la Universidad Nacional de La Plata en el Observatorio del Bosque, tomados como parámetro por el estudio de la Facultad de Ingeniería para concluir que la urbanización y la estrechez de los conductos tuvo una incidencia mínima en la inundación, en realidad no pertenecen a la cuenca del Arroyo del Gato, sino a la del Bosque, que no influyó tanto en la inundación. Pero la lluvia caída sobre la ciudad, es similar a la recordada de 2008, que fue de 240 mm.

2- El cambio climático: Desde hace unos 70 años se observa una modificación en el clima. Se evidencia un aumento de la temperatura global del planeta, con incremento de la humedad y mayores precipitaciones y tormentas más fuertes y frecuentes en algunas zonas, en particular la región. Todavía, afortunadamente, no se evidencia un aumento significativo del nivel del mar y Río de La Plata, como sí se está dando en otros lugares del mundo.
En realidad hay un acuerdo casi total entre los especialistas en que este calentamiento global de la atmósfera tiene su principal origen en la mayor emisión de gases de efecto invernadero, que provocan un fenómeno parecido al de una cámara cerrada y vidriada expuesta al sol: los rayos infrarrojos quedan atrapados y rebotando, lo que produce mayor energía y una elevación de las temperaturas.

3- Características de los arroyos de la región: Son cursos de agua que se desarrollan sobre una llanura continental de suave pendiente (casi todo el Partido de La Plata) y una planicie deprimida de pendiente escasa o nula en el sector próximo a su descarga en el estuario (Berisso, Ensenada, Berazategui, etc.). La cuenca del arroyo del Gato, es la de mayor importancia en la región por varios motivos. Su cauce principal es el cuerpo receptor de los desagües pluviales del casco urbano de la ciudad de La Plata, siendo los arroyos “Pérez” y “del Regimiento” sus afluentes más importantes. Posee una longitud aproximada de 25 Km. A lo largo de su recorrido se pueden observar las descargas pluviales, cloacales e industriales que vuelcan sobre el curso principal, situación que se agrava por los asentamientos poblacionales precarios que se encuentran en algunos sectores de su planicie de inundación. En el área de influencia descripta, ante la ocurrencia de eventos cada vez menos extraordinarios de precipitación, los vecinos y todas las actividades que allí se desarrollan padecen las consecuencias de inundaciones de calles y edificaciones en zonas bajas aledañas a los cursos o sus entubamientos. Se estima que en esta cuenca habitan más de 400.000 personas, con un porcentaje de urbanización mayor al 50 %.

Ante estos fenómenos, poco es lo que podemos hacer, sólo planificar medidas de prevención y contingencia.  Veremos las causas antrópicas o humanas:
4. Inexistencia de una gestión integral del riesgo de inundaciones: Causa trascendente, principalmente en lo referente a la pérdida de vidas humanas y bienes materiales. Fue determinante en la falta de implementación de acciones preventivas, correctivas y de acción durante la emergencia.
A ello se sumó la falta de advertencia por el Servicio Meteorológico Nacional: Por cuestiones técnicas de “incomunicación” con el Radar de Ezeiza, ese organismo no pudo dar la alerta, y La Plata estuvo sin cobertura meteorológica durante 27 horas.
El Municipio resalta este hecho como relevante, y lo es, pero eso no justifica que no haya habido nada preparado y que no se dispusieran de sistemas alternativos,  y sobre todo que no se actuó en las horas e incluso días posteriores.
El informe del Departamento de Hidráulica de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de La Plata, aunque como se dijo, se cuida de poner el acento en las responsabilidades institucionales, resalta, como las asambleas de inundados y diversas instituciones, que hubo una respuesta tardía y desorganizada del Estado y déficit en la acción institucional de los funcionarios responsables. Dice que las acciones de evacuación se desarrollaron caóticamente y con poca ayuda institucional, más bien con la colaboración de jóvenes voluntarios, encuadrados o no en organizaciones, y de los mismos damnificados.
También adjudica responsabilidades compartidas entre el gobierno nacional, el provincial y el municipal. En el orden nacional, refiriéndose al Ministerio del Interior, porque es responsabilidad de la Dirección de Protección Civil implementar las acciones tendientes a preservar las vidas humanas producto de los desastres naturales (decreto 1697/2004). En el orden provincial el Poder Ejecutivo es el responsable de declarar de emergencia las obras necesarias para casos de fuerza mayor como inundaciones (ley 11.340, decreto 486/08 y decreto 152/13). El gobierno provincial es responsable de la realización de obras hídricas de magnitud
En el orden municipal la ley 8.553 le confiere al intendente y la Municipalidad de La Plata la responsabilidad por los conductos de desagües pluviales. Luego del evento, se sancionó el Decreto 403/ 13, que declara en situación de catástrofe y emergencia el Municipio de La Plata, e instruye a la Jefatura de Gabinete municipal para la creación, organización y coordinación de un Comité Operativo de Emergencias Municipal (COEM), con el fin de prevenir, mitigar y asistir frente a situaciones de desastre.  Más allá de llamadas a los teléfonos ante cada alerta meteorológico, la inmediata recolección de residuos, el dragado de arroyos o la ampliación de algún reservorio, poco se ha hecho.

5- Insuficiente capacidad de evacuación de los cauces: Como dice el documento citado “Estudios Hidrológicos Hidráulicos Ambientales en la cuenca del Arroyo del Gato (Romanazzi, Pablo, y Urbiztondo, Arturo; 2007): ”El sistema actual de evacuación de excedentes pluviales en la cuenca del arroyo del Gato y otros se presenta insuficiente aún para tormentas frecuentes de baja magnitud. Los sistemas de desagüe fueron diseñados con hipótesis de menor urbanización, mayor superficie absorbente y tormentas menos intensas y de menor frecuencia.
Durante las tormentas, la mayor parte de las conducciones funcionan a presión lo que provoca que la energía de la corriente intente salir por los sumideros y  supere al terreno natural, con la consecuente presencia de agua circulando por las calles y la ciudad actuando como reservorio. A ello se suma la falta de mantenimiento de los arroyos y conductos”. Por otra parte no es conveniente realizar entubamientos rectangulares, como son frecuentes.
Según el ingeniero Ungaro, es importante, dejar el curso al aire libre. Nunca “entubar”, es decir, ponerle techo a las conducciones, que además tapan las cloacas ilegales que son los desagües pluviales. Cuando un entubamiento pasa de funcionar de pelo libre a lleno, las aguas friccionan contra el “techo” y su capacidad de descarga se reduce en más de un 20 %. Además dice que es   más importante el revestimiento que el ensanche (afortunadamente, porque es muy difícil en el área urbanizada del Arroyo del Gato por la ocupación de la ribera), ya que al disminuir la fricción hace que los niveles bajen mucho. Sostiene que un canal, con una sección y pendientes determinada, al revestirse multiplica por 3 su capacidad de descarga. Según modelos matemáticos desarrollados por ejemplo por este ingeniero, el nivel bajaría más de 1 metro en el Distribuidor. La combinación de revestir y ensanchar aguas en el Arroyo del Gato pasando las vías permitiría reducir aún más los desbordes. Este ensanche a 60 metros está previsto por Hidráulica (sin embargo, otras opiniones aducen que revestir anula la capacidad de absorción).
Entonces lo más conveniente desde el punto de vista de la rápida evacuación sería dejar los cursos a cielo abierto, revestidos de hormigón, como La Cañada (Río Primero) de Córdoba y otros canales de la región. Pero ya se han entubado la mayoría, y los vecinos generalmente solicitan el entubamiento, por el mayor riesgo de desbordes, proliferación de ratas, mejora de la conectividad.

6- Ubicación de la ciudad: Tanto la ubicación de La Plata como Buenos Aires responden en gran parte a la aspiración de convertirlas en “ciudades puerto”. Más allá de sus ventajas estratégicas, si nuestra ciudad se hubiera emplazado más hacia las nacientes de los arroyos, quizás no hubiera sufrido tato las consecuencias de las crecidas. Sumado a esto, su trazado, ejemplo de higienismo, no da respuesta a la topografía. Por eso el arquitecto Cristian Ramirez dice que La Plata es una ciudad planificada … para inundarse ! (claro que hasta la década del '30 parte de los arroyos que la atraviesan estaban a cielo abierto).
7- Desordenado crecimiento: Se habrían construido más de 800 mil metros cuadrados entre 2003 y 2008, mientras que un millón de metros se edificaron en los últimos dos años anteriores a la inundación. La Ordenanza 10.703, Código de Ordenamiento Territorial y Uso del suelo de La Plata del año 2.010 habilitó la construcción de más torres en la zona céntrica, pero ya la Ordenanza 9.231 de la época de Alak había permitido las torres en los barrios, al mismo tiempo que se pavimentaron muchas calles de la periferia (lo que es un avance y un reclamo de los barrios). Más allá que un gran número de los edificios que se construyeron son inversiones especulativas, o para resguardar e incrementar los ahorros, se puede discutir si es correcto densificar o extenderse, ambas alternativas tienen por y contra. Pero lo cierto es que no fue acompañado de las suficientes obras de desagüe y otras infraestructuras.
El desarrollo urbano como está planteado, con el aumento caótico de la superficie construida y la consecuente disminución de las superficies absorbentes, la pavimentación progresiva de calles y embaldosado de veredas, la pérdida de suelo absorbente por la proliferación de invernaderos, han determinado un aumento del coeficiente de impermeabilidad y, sumado a las precipitaciones, aumento de la escorrentía superficial (Corriente de agua de lluvia que circula por la superficie y se concentra en los cauces).  En vez de filtrarse al suelo, el agua es forzada hacia los cauces naturales.
Agravando todo esto, existen grandes zonas altamente urbanizadas emplazadas sobre los propios cauces y zonas aledañas. Esta ocupación de los valles de inundación sería el origen de los mayores daños registrados durante el evento.
Las intensas precipitaciones ocurridas en 2002 y, en la zona de Villa Elisa, en 2008, pusieron en situación de grave colapso el sistema de desagües. Sin llegar a esa situación extrema se comprobó, en varias oportunidades, que el sistema actual presenta deficiencias en la evacuación aún con lluvias de menor intensidad, por lo que se hizo necesario encarar un estudio exhaustivo que detectara las principales causas de tales deficiencias (Informe de la Facultad de Ingeniería) La repetición de eventos puede y debe servir a la consideración de un plan de manejo de la emergencia. Desgraciadamente los estudios quedaron inconclusos, y más todavía las obras y acciones, y no hubo un plan de contingencia, el que recién se estaría implementando.

Entonces, como dice un artículo sobre riesgos ambientales [1], la exposición a los peligros de inundaciones aumenta significativamente por la ocupación de las planicies de inundación de ríos y arroyos, y en las zonas más densamente urbanizadas, por la alteración total de los cauces que desaparecen o se convierten en canales entubados sin posibilidades de autorregulación durante una crecida. Éstas son las principales causas de las catástrofes urbanas producidas por inundaciones, independientemente de la relación directa entre inundaciones y precipitaciones: las catástrofes no se producen debido a un aumento de las lluvias, sino a la combinación de factores complejos dentro de los cuales la falta de planificación urbana y la gestión inadecuada del riesgo son preponderantes.
Jorge Ernesto GIL
Arquitecto – Especialista en Impacto Ambiental Territorial
jorgegil_arq@yahoo.com.ar




[1]"Riesgos ambientales de inundaciones y anegamientos en las cuencas de los ríos Matanza-Riachuelo y Reconquista. Herramientas alternativas de gestión y mitigación de riesgos". Investigador: Lic. Gabriel Meconi - UBA









miércoles, 26 de marzo de 2014

LOS MUERTOS SON 89 Y MAS . ACERCA DEL FALLO DEL JUEZ ARIAS SOBRE LAS VICTIMAS DE LA INUNDACION

Fallo completo : 
http://www.letrap.com.ar/wp-content/uploads/2014/03/Fallo-completo.pdf  
A CONTINUACION SE CITAN LOS PARRAFOS MAS RELEVANTES DEL FALLO EMITIDO POR EL JUEZ ARIAS, QUE CONSTATA 89 MUERTOS POR LA INUNDACION Y OTRAS VICTIMAS POR ESCLARECER:


“ De acuerdo con ello, no siempre un incremento de lluvias intensas se
traduce en un aumento de caudales y, por tanto, en un incremento de los riesgos
de inundaciones. Es aquí donde el factor humano entra en juego. Aspectos como
los cambios en el uso del suelo, la urbanización desmedida, el diseño y la
operación de la infraestructura hidráulica, pueden hacer que lluvias intensas se
conviertan en inundaciones de mayor o menor magnitud. La trágica inundación en la ciudad de La Plata desnudó el déficit de la planificación estratégica en el
territorio, que se pone de manifiesto en las urbanizaciones ejecutadas de manera
irresponsable, sin previsión de los impactos ambientales ni consideración alguna
de las características naturales del territorio. –“…

…“Ahora bien, el conocimiento que proporciona la verdad tiene que ir
acompañado de un reconocimiento público a las víctimas. La verdad no puede
verse circunscripta al círculo más íntimo de las víctimas, sino que tiene que ser
reconocida oficial y públicamente, elevando así su comprensión al público y a la
sociedad en su conjunto, puesto que el derecho a la verdad y a la información
pública no solo son derechos subjetivos, sino que también poseen una dimensión colectiva”…

…“En definitiva, la búsqueda de la ignorancia ciudadana conlleva
implícitamente un proyecto de poder donde el entendimiento de la vida política de la comunidad se encuentre fragmentado, dirigido y conocido sólo por unos pocos.”…
...” El 2 de abril de 2013, la ciudad de La Plata y sus alrededores vivió
la peor tragedia de la que se tenga memoria. Una ciudad entera arrasada por el agua que, con pérdida de vidas humanas, heridos y daños materiales, provoca
tristeza y desolación en quienes la habitamos. No ha pasado un sólo día desde
entonces en que no recordemos esta tragedia y a sus víctimas. Todos, más o
menos directamente, en lo personal o a través de familiares o amigos hemos sido
víctimas de la inundación. Pero son las víctimas fatales quienes han teñido de luto
a la ciudad y que nos exigen, a quienes desempeñamos funciones públicas, un
mayor esfuerzo en el ejercicio de las mismas para la construcción de la memoria
ciudadana. –“…
…”En ese sentido, resulta revelador el hecho de que el Fiscal interviniente haya montado su centro de operaciones en la Comisaría Primera de
La Plata el día 3 de abril, para el desarrollo de las primeras actuaciones, por
encontrarse inundado el edificio donde se asienta su fiscalía, según informara la
Procuradora General -Dra. María del Carmen Falbo- en sus declaraciones
realizadas ante la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Senadores
de la Provincia de Buenos Aires (Disponible enhttp://informeinundacioneslaplata.com/videos/) ; así como también que el día 10 de abril el Agente Fiscal y el Juez de Garantías intervinientes en la causa penal
(IPP N° 12771/13), Dres. Juan Cruz Condomí Alcorta y Guillermo Federico
Atencio –respectivamente-, hayan realizado una inspección ocular en la Morgue
policial junto con funcionarios del Ministerio de Justicia y Seguridad, medida que
fuera “peticionada por el Ministro de Seguridad de la Provincia de Buenos Aires”
(conf. acta de la inspección de fs. 122 de la IPP N° 12.771/13, cuya copia obra
agregada a fs. 4006 de la causa N° 27.068, “Rodríguez”), aun cuando éste no era
parte en la citada causa penal, de manera que no se advierte en qué carácter
dicha medida de prueba pudo haber sido peticionada. Repárese que la misma
tuvo lugar al día siguiente en que se impidiera al infrascripto el ingreso a la
Morgue en franca desobediencia de la orden judicial que le fuera exhibida a las
autoridades de dicha dependencia policial, y que motivara la denuncia penal
radicada en la UFI N° 8 de La Plata a cargo del Dr. Jorge Paolini (IPP N°
18.116/13), que fuera archivada sin recaer imputación de delito alguno. –
Con lo dicho queda claro que la Morgue policial de La Plata, que cuenta con una sola mesa para la realización de autopsias para todo el Departamento Judicial, no se encuentra equipada con la infraestructura necesaria para afrontar situaciones de catástrofe. –“…
…”Del análisis de la documentación secuestrada se observa que el “Libro” de Entradas y Salidas de Cadáveres es un simple anillado de fotocopias en blanco que contiene formularios en doble faz”…
… “Como consecuencia de lo dicho, los cadáveres correspondientes a los decesos ocurridos los días 2 y 3 de abril fueron entregados a los familiares e inhumados sin que se les practique la autopsia correspondiente, limitando toda investigación ulterior dirigida al esclarecimiento de los hechos. –“…
… “ No obstante lo expuesto, los días posteriores a la inundación se constataron irregularidades en las acciones llevadas a cabo por los funcionarios del Registro Provincial de las Personas para la inscripción de las defunciones traumáticas, y en consecuencia en los registros obrantes en la Delegación Centralizadora de Defunciones de La Plata.-“…
…” De todo lo dicho hasta aquí, resulta preocupante la naturalidad con que los médicos asumen la falsedad de un documento público (formulario 03) que constituye la base sobre la cual se realiza la registración; como así también, la ausencia de protocolos y la discrecionalidad con la que cuenta la práctica médica y policial en la gestión de los cuerpos, que condiciona el destino de cualquier investigación judicial. Al parecer las causales de muerte –a efectos de la registración- no se encuentran nomencladas, ni existen protocolos al respecto”….

… “ Asimismo, no se advierte que los médicos encuentren limitación alguna en la cantidad de formularios 03 que pueden expedir, ni que deban informar cada vez que cometen un error en la confección de los mismos, por lo que pueden rehacerlos cuantas veces dispongan y no existe un sistema de seguridad o control respecto de los formularios que son utilizados, ni de quién los utiliza. Actualmente el formulario 03 carece de medidas de seguridad, por lo que cualquiera puede disponer del mismo con la simple extracción de fotocopias, de modo que no se trata solamente de controlar al profesional médico, sino también de evitar falsificaciones, con simples medidas, como el uso de papeles especiales, códigos de barras, entrega personalizada de formularios en cantidades determinadas y procedimientos de anulación, entre otras. –“…
…“una suerte de asociación entre empresas que prestan servicios fúnebres y médicos, a fin de certificar fallecimientos en los que no ha intervenido previamente algún otro profesional de la medicina, siendo entregado el certificado resultante, previo pago –por parte de la familia- por dicho “servicio”, con la firma y el sello de un galeno, que en algunos casos ni siquiera ha constatado personalmente el cadáver”…
… “De acuerdo con lo hasta aquí expresado, el accionar irregular del Poder Ejecutivo, de sus organismos, de la Unidad Fiscal de Instrucción interviniente y de los profesionales médicos que constataron las defunciones, fueron generando las condiciones para que la documentación pública no refleje la realidad de lo acontecido o la muestre de una manera distorsionada, de modo tal que fue necesario acudir a medios probatorios diversos a fin de contrastar la veracidad de la información asentada en los documentos públicos.-“…

jueves, 13 de marzo de 2014

Página 12: Cómo es en La Plata

Reproducimos la nota publicada en el suplemento M2 de Página 12 el sábado 8 de marzo

un informe de Defendamos La Plata muestra las falacias de una industria 

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/m2/10-2682-2014-03-09.html


Cómo es en La Plata

Un informe devela las mañas de la especulación inmobiliaria, que se aplican en todas nuestras ciudades. Trabajo clausura obras que el macrismo quiere dejar en paz, mientras que la Justicia frena el ovni de San Telmo.
 Por Sergio Kiernan

En su reciente columna en este suplemento, Ana Bóscolo informó con su habitual precisión sobre la batalla legal por la preservación de su ciudad, La Plata. No se trata sólo de preservar el patrimonio edificado de la gran ciudad planificada del siglo XIX, que es literalmente único, sino ya de preservar la habitabilidad del tejido urbano. Que la amenaza es meramente una cuestión de intereses económicos queda clarísimo, porque no hay proyecto de ciudad coherente, apenas un Código de Ordenamiento Urbano para el que se consultó a las grandes consultoras. La batalla por la opinión pública que sigue fuerte muestra a cada bando con enorme claridad. Una muestra es un informe lapidario, muy completo y cargado de datos concretos que acaba de publicar Defendamos la Ciudad de La Plata, la asamblea de vecinos que está poniendo un fuerte parate a la especulación. El informe puede verse completo en defendamoslaplata.blogspot.com, y la información que contiene es ejemplar del peligro que corren muchas ciudades de nuestro país.
Resulta que los intereses creados andan publicando solicitadas tratando de convencer a los platenses de que la especulación inmobiliaria, la que hace torres y le reserva todo ese sector de la economía a un puñado de empresas grandes, es “progreso”. A fines de 2009, cuando se armó el escándalo del nuevo Código, el slogan era “¿Construcción ya no es sinónimo de progreso?” y lo único que admitía el sector era que sí, que es molesto tener una obra al lado de donde uno vive o trabaja, pero que no es para tanto. Para fines del año pasado, el sector se molestaba en alegar que la construcción no causa las inundaciones y en acusar por los problemas de infraestructura que causan a “la falta de inversión de los respectivos concesionarios”. Pero directamente se negaba a mencionar siquiera los problemas de saturación urbana, excesiva densidad o destrucción de tejido urbano que causan los que quieren llenar todo de torres.
Estas solicitadas fueron y son firmadas por los empresarios del sector y sus cómplices económicos, los representantes locales del CPAU. Es notable cómo este colegio profesional, que tiene la matrícula obligatoria de todos los arquitectos y urbanistas del país a través de los colegios locales, sólo se moviliza cuando se trata de limitar alturas y rezonificar para abajo. En lugar de entender que a menor escala mayor autonomía de sus afiliados compulsivos, el CPAU defiende a los grandes estudios y grandes firmas, que sólo piensan en el arquitecto como empleado.
El estudio de Defendamos La Plata menciona varias dolorosas demoliciones autorizadas por la municipalidad local para erigir edificios grandotes y sin el menor valor estético. También alertan de que en La Plata el 19 por ciento de las viviendas no tiene ocupantes permanentes, o sea son estacionamientos de dólares y no unidades necesarias para alojar el crecimiento de la ciudad. De hecho, el proceso de construir para guardar dólares se acelera cada vez más, llegando el año pasado a medio millón de metros cuadrados permisados. Estos niveles de especulación –metros construidos sin uso inmediato, metros habilitados– son sólo superados en la Capital Federal.
Defendamos La Plata hasta encuentra que el proceso de concentración, lejos de ayudar a dar vivienda a las 15.000 personas que se mudan a La Plata cada año, expulsa propietarios y empuja una ciudad de inquilinos. El censo del 2000 mostró que la capital bonaerense tenía un 72,7 por ciento de propietarios, gente viviendo en su propia casa. Para 2010, la proporción había pasado a 66,9 por ciento, que es el menor porcentaje en el Gran Buenos Aires, en esa provincia y, de hecho, en todo el país. Esto se explica por la enorme distorsión de precios que crea la especulación inmobiliaria, que se rige por pautas de capital y no de personas reales que ahorrar y compran. Así, en el último quinquenio los sueldos reales subieron un 22 por ciento, pero los terrenos en La Plata subieron un 40 por ciento y los departamentos un 32.
Que la industria diga que su actividad no tiene nada que ver con las inundaciones cada vez más peligrosas de la región es pueril. El Código que terminó suspendiendo la Justicia permite más que duplicar el casco urbano construyendo sobre zonas inundables, sube las alturas vigentes entre uno y seis pisos y permite la construcción en altura en más del 50 por ciento de la ciudad. El engendro también creaba un sistema de premios y permisos especiales para aumentar el FOT y la densidad, y poco menos que obligaba a subdividir cuanta chacra o campo quedara a la vista de la ciudad. Estos kilómetros cuadrados de pavimento y cemento, más los kilómetros cúbicos de hormigón, ciertamente afectan el momento en que la lluvia toca el suelo.
En fin, un documento para entender las claves de un negocio que se comporta como las madereras en el Amazonas. Y no sólo en La Plata.